Storicamente. Laboratorio di storia

Dossier

La Fleur des Histoires y los códices miniados por Juan Fernández de Heredia

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Abstract

The contacts maintained between the papal court of Avignon and the kingdom of Armenia-Cilicia fostered a series of exchanges between both centres of power throughout the 14th century. In this context, Juan Fernández de Heredia (c. 1310-1396) stands out. He was Grand Master of Rhodes, a proto-humanist, bibliophile, promoter of a series of translations from Greek into Aragonese, and of a set of illuminated manuscripts produced during his stay in the city on the Rhône. The copy of La Fleur des Histoires by Hayton of Korykos (Madrid, BNE mss/2452), calligraphied in Avignon but illuminated by an artist from the Crown of Aragon, belongs to the artistic circle created by Fernández de Heredia.

Los contactos mantenidos entre la corte papal de Aviñón y el reino de Armenia-Cilicia favorecieron una serie de intercambios entre ambos centros de poder a lo largo del siglo XIV. En este contexto, destaca Juan Fernández de Heredia (c. 1310-1396), Gran Maestre de Rodas, proto-humanista, bibliófilo, promotor de una serie de traducciones del griego al aragonés, y de un conjunto de códices miniados elaborados durante su estancia en la ciudad del Ródano. El ejemplar de La Fleur des Histoires de Haitón de Córico (Madrid, BNE mss/2452) caligrafiado en Aviñón, pero iluminado por un artista de la Corona de Aragón depende del círculo artístico creado por Fernández de Heredia.

La Biblioteca Nacional de España custodia entre sus fondos un ejemplar de la Fleur des Histoires (mss/2452) que recopila el relato de Haitón de Córico, según atestigua el colofón (ff. 82v-83r)1. La inscripción informa que el autor, padre premonstratense, era señor de corte y consanguíneo del rey de Armenia (Hayton 1906, XXVI). Asimismo, añade que la versión gala había sido escrita al dictado por Nicolás Falcón, autor de la adaptación latina posterior. La redacción, encomendada por Clemente V, le fue dedicada y donada en Poitiers el mes de agosto de 1307.

Desde que los mongoles habían llegado a Oriente Medio el reino armenio de Cilicia, nacido a lo largo del siglo XII en torno al golfo de Alejandreta se vio obligado a someterse a los conquistadores provenientes de las estepas asiáticas. Al sur, los mamelucos de Egipto eran una amenaza más que latente para el reino armenio de Cilicia, porque conocían la posición de vasallaje ante los mongoles y la afinidad con los cruzados de occidente. Haitón de Córico deseaba convencer al Papa y por intermedio de su autoridad a la corte francesa y al resto de reinos cristianos europeos de la organización de una nueva cruzada contra el sultán de Egipto recurriendo a una alianza con los mongoles de Persia. Por esas fechas, Bertrand de Got -Clemente V- estaba implicado en la redacción de la bula Rex regum, según la cual la ciudad de Cambaluc-Pekín adquiriría el rango de arzobispado franciscano con autoridad sobre la Eurasia mongol, China hasta la Horda de oro y el Cáucaso. La voluntad del pontífice era afianzar el poder de la Iglesia hacia esos reinos orientales con la aquiescencia de sus soberanos (Hayton 2023, 7-12).

Haitón estaba inmerso en la geopolítica de inicios del siglo XIV y curiosamente un escrito concebido con la voluntad de desempeñar funciones propagandísticas a favor del pequeño reino cristiano aliado con el papado, acabó transformado en una obra de literatura que refiere con dotes de verosimilitud la historia de las tierras de Oriente, sus rasgos geomorfológicos y un conjunto reflexiones producto de la práctica estratégico-militar. Haitón de Córico conocía de primera mano esos territorios y a sus conocimientos añadió datos extraídos de diversas fuentes, anécdotas verosímiles y curiosidades asiáticas (Hayton 1906, XLIX). Tal fue su éxito que cuarenta años más tarde el cronista florentino Giovanni Villani recomendaba su lectura a todo aquel que deseara saber sobre los “tártaros”, junto con Il Milione de Marco Polo (Mutafian 1996, 157). La narración basada, grosso modo en un viaje real y en un conjunto de lecturas, contrastaba con el viaje imaginario de la literatura dedicada a describir las maravillas de oriente y las vicisitudes de los viajeros desplazados hasta los confines del mundo conocido, mediante episodios protagonizados por monstruos y seres fabulosos que hacían las delicias de los lectores europeos. Estos monstruos, fruto de la imaginación medieval heredera de la cultura clásica y del Egipto faraónico, estaban tan arraigados en la cultura occidental que se mantuvieron vigentes hasta los límites iniciales del siglo XVIII (Wittkower 1991, 51-71).

En definitiva, La Fleur des Histoires es un texto propagandístico, sugestivo y convincente ideado en un contexto político-religioso específico que alcanzó gran difusión durante los últimos siglos medievales. El contenido es un vivo reflejo de los contactos establecidos entre la iglesia católica y los mandatarios de unos reinos remotos sobre los que se pretendía extender la universalidad de la autoridad pontificia2. El fracaso de la Unión en el sínodo reunido en Sis (c. 1345) no bastó para interrumpir las relaciones con el papado. Juan XXII, Benedicto XII, Clemente VI e Inocencio VI continuaron ofreciendo su apoyo al reino de obediencia romana acosado por la presión militar de los mamelucos de Egipto, pese a las dudas que suscitaban determinadas prácticas religiosas y la interpretación de cuestiones dogmáticas que, a juicio de la curia pontificia soslayaban el canon de la Iglesia (Bueno 2022, 51-71).

Armenios y reyes cristianos de la península ibérica

La presencia armenia no sólo se dejó sentir en la sede papal de Aviñón: los reinos cristianos de la península ibérica también fueron permeables a esta influencia procedente de ultramar. En este sentido, resulta elocuente un episodio un tanto desconocido, narrado por el Llibre dels Feits de Jaime I: hasta la corte de la Corona de Aragón se desplazaron Jaume Alarich de Perpiñán comisionado del rey Abagha, más una serie de embajadores mongoles y armenios. La idea de liberar los Santos Lugares con la ayuda de las huestes mongoles, armenias, bizantinas y las del rey de Aragón era la base de una estrategia conjunta liderada en última instancia por el rey de Armenia-Cilicia (Hauf 1996, 125-126). El proyecto no cuajó debido a una serie de contratiempos, entre ellos el gran temporal que dispersó a las naves que habían zarpado desde las costas catalanas el día 4 de septiembre de 1269, rumbo al puerto de Ayas. El plan para recuperar Jerusalén llegó a oídos de Alfonso X el Sabio, monarca castellano que receló de los emisarios mongoles y no dio soporte a la operación bélica (Gorigos 1989, 24-27).

El libro IV de La Fleur des Histoires enaltece la idea de expedición militar defendida por el franciscano mallorquín Ramón Llull en el Liber de Fine. Llull recomendaba la “vía hispánica” que seguiría Jaime II de Aragón en el momento de proclamar la cruzada contra el reino de Granada. Ruta que todavía se consideraba válida en tiempo de los Reyes Católicos, revestida con un sentimiento mesiánico que implicaba la conquista de Jerusalén, porque alcanzar los Santos Lugares aseguraría a la corona española la dominación del mundo. Según Llull era preciso conquistar Granada y el norte de África para acceder con mayor seguridad a Tierra Santa. De este modo, Haitón de Córico y Ramón Llull compartieron una serie de ideas, no de soluciones, en aras de obtener un objetivo común que planeaba en el ideario colectivo de la época (Hauf 1989, 139). Jaime II de Aragón entabló relaciones diplomáticas con el Khan mongol Gaikhatu y con los reyes armenios. Monarcas estos últimos con los que Jaime II mantenía excelentes contactos sustentados en el comercio marítimo. Los intensos vínculos oficiales dieron como resultado la concertación del matrimonio entre la infanta Isabel de Aragón y Oshin de Armenia (1308-1320), aunque la unión no llegó a celebrarse. Lazos familiares que tuvieron la oportunidad de sellarse con el matrimonio de Jaime II de Aragón y María de Lusignan, hermana de Enrique II de Chipre, por una parte, y del infante Fernando de Mallorca con Isabel de Ibelín3. Política matrimonial enmarcada en un escenario histórico equivalente a la expedición de catalanes y aragoneses por tierras helénicas y al ideal de cruzada defendida por los caballeros de San Juan que acababan de conquistar Rodas en 1305 (Hauf 1989, 140-142).

Los contactos con el reino oriental perduraron y la Cronique d’Arménie del padre franciscano Jean Dardel relata el periplo del rey armenio León V de Lusignan, desde El Cairo, ciudad en la que había sufrido cautiverio por orden del sultán de Egipto, hasta la antigua Hispania. El 20 de marzo de 1382, Pedro IV de Aragón solicitó a Juan Fernández de Heredia un mensajero aragonés que actuara de mediador para obtener la liberación del soberano armenio, excarcelación que tuvo lugar el 30 de septiembre de ese mismo año (Cacho 1997, 156). León V viajó hasta la península ibérica movido por la gratitud hacia los soberanos de las coronas de Aragón y de Castilla, de quienes había recibido apoyo a favor de su causa. Después de desembarcar en Barcelona y entablar un vínculo de amistad que sería duradero, con el futuro Juan I de Aragón, visitó a Juan I de Castilla (Mutafian 1999, 116-119). En el curso de su permanencia coincidió en Segovia (agosto de 1383) con el rey caste­llano, el cardenal Pedro Martínez de Luna, el infante de Navarra, más otros príncipes y prelados de la corte. Previamente, al finalizar el cautiverio cairota, León V había recalado en la isla de Rodas en octubre y noviembre de 1382 a la búsqueda del apoyo de los Hospitalarios en su aspiración por recuperar el trono de Chipre (Hayton 1906: XIV-XVI). Por esas fechas, el Gran Maestre de la Orden de San Juan del Hospital era Juan Fernández de Heredia (1377-1396), con el que se reunió en la isla mediterránea hacia el 21 de octubre de 1382, encuentro al que asistió su pariente Isabella de Lusignan (Cacho 1997, 156). León V y el Gran Maestre volvieron a entrevistarse a principios de 1383 durante los dos meses que el despuesto rey de Armenia permaneció en la corte papal de Clemente VII4.

El día 28 de agosto de 1387 la reina Yolanda de Bar, esposa de Juan I de Aragón, escribía al duque de Borgoña interesándose por León V monarca que, a la sazón, residía en territorio francés (Vielliard, Mirot 1942, 106-107).

Las circunstancias descritas no son determinantes a la hora de justificar la iluminación del ejemplar de La Fleur des histoires analizado, pero entretejen alrededor de la curia pontificia una extensa red de relaciones diplomáticas, políticas, religiosas e intelectuales, válidas para aquilatar en mayor medida la curiosidad despertada por los reinos asiáticos, su historia y la influencia que ejercieron en la política del momento.

Juan Fernández de Heredia y
la Fleur des Histoires de la terre d’Orient

El aragonés Juan Fernández de Heredia, Gran Maestre del Hospital (c. 1310-1396) desarrolló una amplia actividad diplomática, administrativa e intelectual que le condujo a la creación de una destacada biblioteca5. La naturaleza selecta de los volúmenes llegó a suscitar la codicia de los reyes de la Corona de Aragón y la del canciller de la república de Florencia – Coluccio Salutati – quien afirmó, no sin cierta dosis de adulación, que en la colección de libros se podía encontrar cualquier obra deseada (Luttrell 1960, 235-243). Fernández de Heredia se inclinó hacia la literatura clásica en un empeño por emular las hazañas de los grandes guerreros y héroes de la antigüedad desde una óptica medieval. El interés por la antigua cultura helénica estuvo alimentado por las largas estadías en la sede papal de Aviñón, antigua residencia de Petrarca y centro de intelectuales proto-humanistas; más los contactos directos con el Mediterráneo oriental, a la cabeza de una expedición que contaba entre sus metas controlar los estados latinos y ocupar el principado de Morea. El fracaso de la campaña militar no le impidió entablar relaciones con traductores encargados de verter los textos clásicos al griego coloquial y de ahí al aragonés, convirtiéndose en las primeras traducciones conocidas en Occidente6. No obstante, el Maestre de Rodas fue un proto-humanista en el sentido restrictivo del término porque a pesar de abrir nuevas vías de conocimiento que facilitarían la recepción del humanismo en la península ibérica, no fue ni con mucho un antiquarius dedicado a rastrear la Antigüedad clásica bajo un nuevo prisma. Como hombre anclado en uno de los últimos eslabones del período tardo-gótico creía en la existencia de una línea histórica continua que unía ese pasado mítico con su propia realidad (Planas 1999, 106). Este axioma queda validado cuando advertimos que el Libro de los emperadores (Madrid, BNE, mss/10131) compila biografías de emperadores bizantinos desde Constantino VI (780-797) hasta el Imperio Medio con Alejo Comneno (1081-1186), operación que tiene réplica en la Crónica de Morea, compendio de los hechos más recientes de la historia del despotado (Planas 1999, 117) (Fig. 1).

Fig. 1 Conquista de Morea. Libro de los fechos et conquistas del Principado de Morea, Madrid, BNE, mss/10131, f. 183r, © Biblioteca Nacional de España.
Fig. 1 Conquista de Morea. Libro de los fechos et conquistas del Principado de Morea, Madrid, BNE, mss/10131, f. 183r, © Biblioteca Nacional de España.

Juan Fernández de Heredia detentaba el cargo de Gran Maestre de una orden militar que tenía entre sus finalidades prioritarias hacer frente al peligro turco. Además, por su cargo de capitán de armas y gobernador de Aviñón (1353-1377) era una de las personas más indicadas para aconsejar a los diversos pontífices con los que coincidió en el tiempo, sobre cuestiones estratégicas relacionadas con la cruzada. Sin embargo, los anhelos de recuperar Tierra Santa se desmoronaron rápidamente en 1378 apenas fue capturado en Arta y la Orden se vio obligada a pagar un elevado rescate por su libertad, importe abonado merced al monto de dinero aportado por Isabelle de Lusignan, viuda de Manuel Cantacuzeno, déspota de Morea (Castiñeiras 2020, 39-41).

No es este el marco adecuado para enumerar los manuscritos iluminados de Fernández de Heredia, ni tampoco para detenernos sobre la personalidad artística de los dos talleres de miniaturistas que trabajaron bajo sus órdenes – Jean de Toulouse y Sancho Gontier – pero sí que es apto para recordar que la Fleur des histoires circulaba por los territorios de la Corona de Aragón desde tiempo atrás7. Con el noble Bernat II de Cabrera (1298-1364), consejero del rey Pedro IV el Ceremonioso y hombre de cultura, dotado con notables inclinaciones bibliófilas que mantuvo unas excelentes relaciones con Juan Fernández de Heredia, debido al despliegue de una incansable actividad diplomática que lo llevó desde la corte papal de Aviñón a Granada, se asocia un ejemplar miniado (París, BnF, ms. N.a.f. 886) de la Fleur des Histoires ilustrado con un ambicioso programa iconográfico y las armas Cabrerar-Cruïlles8 (Fig. 2). La insistente representación del emblema heráldico sobre la práctica totalidad de los folios suscita una contradicción insalvable, porque no ha sido hallada referencia alguna que aluda al enlace matrimonial entre un miembro del linaje Cabrera con una integrante de la familia Cruïlles paralela al marco temporal del aparato icónico (Pannier 1874, 983-98) (Avril et al. 1982, 91-92; Brigante 2019, 215-232) (Fig. 3)9.

Fig. 2 Rey de los tártaros. Haitón de Córico. La Fleur des Histoires, París, BnF, ms. N.a.f. 886, f. 14v, © Bibliothèque nationale de France.
Fig. 2 Rey de los tártaros. Haitón de Córico. La Fleur des Histoires, París, BnF, ms. N.a.f. 886, f. 14v, © Bibliothèque nationale de France.

Fig. 3 El autor entrega su obra a Clemente V. Haitón de Córico. La Fleur des Histoires, París, BnF, ms. N.a.f. 886, f. 55v, © Bibliothèque nationale de France.

Fig. 3 El autor entrega su obra a Clemente V. Haitón de Córico. La Fleur des Histoires, París, BnF, ms. N.a.f. 886, f. 55v, © Bibliothèque nationale de France.

Las mismas armas fueron esculpidas en el sarcófago de Bertrán de Castellet depositado en el convento de Sant Francesc de Vilafranca del Penedès (Barcelona) (segundo cuarto del s. XIV), contiguas a otros escudos de los Castellet-Altafulla, de los que tampoco se ha podido esclarecer con exactitud a quien pertenecieron. Bertrán de Castellet murió el 24 de febrero de 1323 después de haber participado en el sitio de Cagliari a las órdenes del rey Alfonso el Benigno. Su esposa era Leonor de Cabrera hija de Bernat I de Cabrera y de Leonor Aguilar y, en consecuencia, hermana de Bernat II de Cabrera (Nonó, Gironella 2004, 457-470)10.

El día 31 de marzo de 1361, Joan Anglès “scriptor litere rotunde habitatorque Barchinone” reconocía haber cobrado de parte del noble Bernat de Cabrera, 15 libras y 13 sueldos de Barcelona por la copia sobre pergamino de un libro De les Indias y otro de Marco Polo Veneciano (Hernando 1995, 343-344). Obras que por su contenido serían similares a las redactadas en aragonés para Juan Fernández de Heredia, encuadernadas en un solo volumen (Real Biblioteca del monasterio de El Escorial, ms. Z-I-2) (Dame 2005, 230). No deja de ser significativo que entre los años 1335 y 1347 conste la presencia documental de “Ioannes Anglicus, scriptor librorumcalígrafo de origen inglés, profesor del Estudio General de Lleida, copista con toda probabilidad, de un Breviari d’Amor de Matfré Ermengaud (San Petersburgo, Biblioteca Nacional de Rusia, ms. Prov. F.v. XIV, 1), según indica el propio colofón del manuscrito: “Johannes de Avigniona, nationis Inglicorum, scripsit hunc librum in civitate Ilerdensi”, del que fue eliminado el nombre del posesor como delata la superficie raspada del pergamino (Voronova y Sterligov 1996, 214-225). Este calígrafo debe ser el “magistri Johannis scriptoris et iluminatoris librorum” registrado en el testamento del notable jurista Domènec de Montsuar, fechado en 1348 (Español 2002, 175). La diferencia de trece años existente entre la documentación expedida en Lleida y la de Barcelona, no es óbice para afirmar que posiblemente es el mismo copista11.

Los vínculos de La Fleur des Histoires de la terre d’Orient (París, BnF, ms. N.a.f. 886) con el scriptorium organizado en Lleida, alrededor del Estudio General y de las élites religiosas adscritas a la catedral, fueron puestos de relieve por Joaquín Yarza e Isabel Escandell, basándose en la comparación con otro ejemplar del Breviari d’Amor de Matfré Ermengaud (Madrid, BNE, RES/203). Por nuestra parte, no rechazamos las concomitancias detectadas entre ambos códices, consecuencia de un clima artístico similar, si bien, el nivel estético de las ilustraciones del ejemplar madrileño es superior al relato de Haitón de Córico (Planas 2021, 58). Al centro de creación artística de la ciudad de Lleida, se asignan un conjunto de manuscritos iluminados producto de la promoción de Gastón de Montcada, obispo de Huesca (1324-1328) y de Girona (1328-1334), miembro del poderoso linaje Montcada y hermano de la reina Elisenda, esposa del rey Jaime II de Aragón, volúmenes que por su factura formal recuerdan a La Fleur des Histoires (París, BnF, ms. N. a. f. 886)12. Estas afinidades que no identidades, se mantienen en la única ilustración de las Constitutiones Capituli Sedis Ylerdensis (Barcelona, Biblioteca de Catalunya, ms. 371, f. 1r) (Fig. 4) compuestas por Petro de Rege y en el Llibre dels Usatges i Constitucions de Lleida (Lleida, Arxiu Capitular, ms. LC­_0028)13 (Planas 2007, 602-603) (Fig. 5).

Fig. 4 Constituciones del obispo Petro de Rege. Constitutiones Capituli Sedis Ylerdensis, Barcelona, Biblioteca de Catalunya, ms. 371, f. 1r, © Biblioteca de Catalunya.

Fig. 4 Constituciones del obispo Petro de Rege. Constitutiones Capituli Sedis Ylerdensis, Barcelona, Biblioteca de Catalunya, ms. 371, f. 1r, © Biblioteca de Catalunya.

Fig. 5 Conde Ramón Berenguer I y su esposa Almodis. Usos de Barcelona. Llibre dels Usatges i Constitucions de Lleida, Lleida, Arxiu Capitular, ms. LC­_0028, f. 1r, © Arxiu Capitular de Lleida.

Fig. 5 Conde Ramón Berenguer I y su esposa Almodis. Usos de Barcelona. Llibre dels Usatges i Constitucions de Lleida, Lleida, Arxiu Capitular, ms. LC­_0028, f. 1r, © Arxiu Capitular de Lleida.

Una noticia importante testifica que Arnau de la Pena, miniaturista de Barcelona activo desde 1356, percibió diez libras, cuatro sueldos y un denario barceloneses por la tarea de iluminar seis códices el día 9 de octubre de 1361 para el noble Bernat II de Cabrera. La descripción del primer manuscrito de esta relación es la siguiente: “Pro primo libro vocato Historiarum terre Orientis octauaginta […] solidos et decem denarios pro octauaginta literis auri et de pinzel, ad racionem decem denariorum pro quandam litera in [quo] dam principio cum istoris et ymaginibus” (Madurell 1960, 91; Hernando 1995, 346-348; Vinyoles 1979, 85-108). Es decir, una Flor de las Historias de Oriente, en versión latina, ilustrada con escenas historiadas surgidas de los pinceles de un artista que contaba entre sus clientes con miembros de la realeza de la Corona de Aragón y elevadas jerarquías eclesiásticas, del que no existe obra alguna conservada14. La breve diferencia de siete meses mantenida entre ambos documentos plantea la posibilidad de que quizás se trate del mismo texto caligrafiado por Joan Anglès, mencionado más arriba (Hernando 1995, 343-344). Todo hace pensar que el manuscrito estaría iluminado bajo las pautas estilísticas del denominado italo-gótico encabezado por los Serra, hermanos con los que Arnau de la Pena tuvo relaciones profesionales y, por ende, alejado de las pautas representativas del códice de París (BnF, ms. N. a. f. 886)15. Por lo demás, se ha planteado la hipótesis de que el ejemplar de Arnau de la Pena dependiera, desde el punto de vista iconográfico del volumen promocionado por un integrante del linaje Cabrera (Dame 2005, 230).

Bernat II de Cabrera mostró inclinaciones bibliófilas puestas en evidencia por una serie de datos que, de un modo u otro, aluden a códices de lujo. Bajo sus auspicios trabajaba el iluminador Guillem Bernat, escriba de la Seu de Lleida, amonestado el día 12 de enero de 1353 por el rey Pedro IV el Ceremonioso y obligado a concluir el trabajo que se había comprometido a realizar (Trenchs 1991, 142-143). Dos noticias documentales datadas en marzo y mayo de 1356 hacen referencia al pago de noventa y seis sueldos por la encuadernación y copia de unas Horas de Santa María para la reina Leonor de Sicilia, tareas de las que se había responsabilizado Guillem de Portella, capellán de Bernat II de Cabrera (Rubió 1921, 118-119; Trenchs 1991, 143).

Juan Fernández de Heredia mandó traducir la obra de Haitón de Córico mientras realizaba una segunda estancia en Aviñón, según indica la Grant crónica de Espanya I, esto es después de 1385 y antes de 1393. Parte del texto vertido al aragonés quedó integrado en la Segunda Partida de la Corónica de los Conquiridores (Alonso 2016, 27-28). Por estas fechas había cambiado el escenario geopolítico, pero todavía seguían vigentes los temas relacionados con el antiguo reino de Cilicia (Cacho 1997, 150). Sin duda, la familiaridad del aragonés con el Papa Gregorio XI que lo proclamó Gran Maestre y al que acompañó a Roma en 1376, le facilitaría el acceso al ejemplar de la Fleur des Histoires custodiado en la biblioteca pontificia (Sarasa 1999, 13). De hecho, las versiones catalana y aragonesa son las que trasladan con más cuidado la narración de los ejemplares franceses (Gorigos 1989, 40-41). La Real biblioteca del monasterio de San Lorenzo de El Escorial posee un códice misceláneo (ms. Z-I-2) que agrupa la traducción al aragonés de la Flor de las ystorias de Orient, el Libro de Marco Polo, Rams de flors, Secretos de los Secretos concebidos como una unidad temática, caligrafiado por Fernando de Medina (f. 250v)16.

El ejemplar de la Biblioteca Nacional de España mss/2452

El ejemplar de la Biblioteca Nacional de España está constituido por 86 folios de pergamino más 6 hojas de guardas17. El manuscrito es acéfalo porque faltan los seis primeros capítulos del Libro primero y comienza de modo abrupto hacia la mitad del capítulo VII dedicado al reino de Persia (Fig. 6). Esta mutilación plantea, desde el escurridizo terreno de la hipótesis, la posible existencia de un primer folio ornamentado desaparecido en la actualidad, si bien el resto carece de cualquier tipo de imagen historiada. Cristiano Leone asevera que el espacio vacío dejado en el margen inferior de la totalidad de los folios estaba destinado a acoger un aparato icónico. Aunque la amplitud del espacio disponible en el bas-de-page es significativa, el hecho de que las filigranas se prolonguen por la superficie disponible denota que en el momento de su realización se había abandonado la idea de disponer un programa iconográfico (Leone 2011-2012, 36) (Fig. 7)18. Por regla general, el proceso de elaboración de un manuscrito situaba en primer lugar la copia de las letras capitulares y a continuación, la decoración de los márgenes. Por ejemplo, la lectura del inventario de los bienes legados a la muerte de Poncio Thaus en 1410, canónigo de la seo de Barcelona, prueba que entre los libros había un misal mixto escrito sobre pergamino sin encuadernar que estaba en poder del miniaturista valenciano Domingo Adzuara. El documento especifica que el misal tenía caligrafiadas las letras capitales a la espera de trazar las filigranas (Planas 1992, 122-123).

Fig. 6 Haitón de Córico. La Fleur des Histoires, Madrid, BNE, mss/2452, f. 1r, © Bibioteca Nacional de España.

Fig. 6 Haitón de Córico. La Fleur des Histoires, Madrid, BNE, mss/2452, f. 1r, © Bibioteca Nacional de España.

Fig. 7 Haitón de Córico. La Fleur des Histoires, Madrid, BNE, mss/2452, f. 65v, © Biblioteca Nacional de España.

Fig. 7 Haitón de Córico. La Fleur des Histoires, Madrid, BNE, mss/2452, f. 65v, © Biblioteca Nacional de España.

La caligrafía compuesta por un tipo de letra gótica redonda es similar a la empleada por los escribas que trabajaron a las órdenes de Juan Fernández de Heredia en el scriptorium de Aviñón (1382-1396). La comparación con los ocho volúmenes que han llegado hasta nuestros días conservados en la Biblioteca Nacional de España, el Escorial, Valencia y París, cuyos colofones están firmados por Alvar Pérez de Sevilla, Fernando de Medina o Bernardo de Jaca suscriben esta opinión (Gras, Docampo 2021, 257-259).

El texto de Haitón de Córico (Madrid, BNE, mss/2452) está jerarquizado por dos tipos de iniciales que comparten una serie de características morfológicas comunes, reflejo de las tipologías habituales de los manuscritos iluminados en el Principado de Cataluña y en otros territorios de la corona. Las situadas al inicio de cada uno de los capítulos y al frente del texto introductorio de cada libro, tienen un ductus de color azul o carmín y un campo decorado con ornamentación de palmetas efectuada a pluma de color contrario. Las letras capitales descritas están rodeadas por una magnífica decoración de filigranas desbordadas generosamente sobre los márgenes o el intercolumnio originado por la caja de escritura (Fig. 8). Esta es la tónica general mantenida a lo largo del manuscrito. La única excepción la constituye una inicial de taracea o puzle, situada en el folio 29r ante el capítulo XX del Libro III. El ductus de esta letra capital es de color carmín-azul y está rodeado por una decoración de filigranas que alterna la misma gama bicolor. Por sus particularidades, responde a otra autoría independiente que, de ser cierta esta suposición, habría intervenido de manera puntual (Fig. 9).

Fig. 8 Haitón de Córico. La Fleur des Histoires, Madrid, BNE, mss/2452, f. 7v, © Biblioteca Nacional de España.

Fig. 8 Haitón de Córico. La Fleur des Histoires, Madrid, BNE, mss/2452, f. 7v, © Biblioteca Nacional de España.

Fig. 9 Haitón de Córico. La Fleur des Histoires, Madrid, BNE, mss/2452, f. 29r, © Biblioteca Nacional de España.

Fig. 9 Haitón de Córico. La Fleur des Histoires, Madrid, BNE, mss/2452, f. 29r, © Biblioteca Nacional de España.

La inclusión de letras capitales con ornamentación de filigranas y rasgueos verifica la dependencia de este códice con la ornamentación del libro de la Corona de Aragón. Los vestigios más precoces de este tipo de decoración afloran en manuscritos catalanes iluminados a fines del siglo XIII, influenciados por los modelos creados en el área de París. Habrá que esperar hasta el segundo cuarto del siglo XIV para asistir a la gran eclosión de este tipo de letra capitular, afianzada a lo largo del mismo siglo y del siguiente, convertida en un rasgo propio de los códices iluminados en los territorios de la Corona de Aragón producto, a tenor de la documentación, de la especialización asumida por determinados calígrafos (Planas, en prensa).

Las iniciales polícromas están al frente de cada uno de los libros: folios 7v (Capítulo 1, libro II), 15r (Capítulo 1, libro III) y 58v (Capítulo I, libro IV) (Figs. 10 y 11) y suelen ocupar dos o tres espacios interlineares. Se trata de letras adaptadas a un esquema tendente a la regularidad geométrica cubierto con pan de oro. El campo de las iniciales está ocupado por carnosas hojas de acanto moduladas con diferentes tonalidades de color rosa, verde, o rojo. De los extremos surgen otras combinaciones fitomorfas parecidas a las anteriores que generan roleos investidos con cualidades táctiles, prolongados sobre el folio, acompañados por pequeños conjuntos tetra lobulados y circulitos dorados, típicos de la decoración marginal de los últimos siglos medievales en la cuenca occidental del Mediterráneo.

Fig. 10 Haitón de Córico. La Fleur des Histoires, Madrid, BNE, mss/2452, f. 15r, © Biblioteca Nacional de España.

Fig. 10 Haitón de Córico. La Fleur des Histoires, Madrid, BNE, mss/2452, f. 15r, © Biblioteca Nacional de España.

Fig. 11 Haitón de Córico. La Fleur des Histoires, Madrid, BNE, mss/2452, f. 58v, © Biblioteca Nacional de España.

Fig. 11 Haitón de Córico. La Fleur des Histoires, Madrid, BNE, mss/2452, f. 58v, © Biblioteca Nacional de España.

Estas descripciones de carácter empírico demuestran que probablemente el manuscrito analizado fue copiado y decorado en el entorno artístico de Aviñón, urbe que aglutinó, entre otros, a calígrafos y miniaturistas de origen meridional. La efervescencia social del enclave, más los frustrados intentos de resolución del Cisma de la Iglesia congregaron en la ciudad del Ródano a elevadas dignidades eclesiásticas, aristócratas, intelectuales e incluso mercaderes. Los nombres de Juan Guzmán de Villacreces, obispo de Calahorra y La Calzada o el comerciante Bertrán de Casals son claros exponentes de este tipo de clientes, por citar ejemplos de origen hispano. En suma, hombres cultos de refinado gusto que encomendaban obras a artistas de perfil cosmopolita, entre los que se incluye Joan Ermengol abad del monasterio de Sant Cugat (1394-1398) y obispo de Barcelona (1398-1408), afín a los intereses de la monarquía de la Corona de Aragón, nombrado consejero real y embajador ante el rey Carlos VI de Francia con el objeto de acordar la conclusión del Cisma. Los resultados políticos no obtuvieron los frutos deseados, así y todo, los desplazamientos a Aviñón favorecieron la recepción de las formas artísticas gestadas en las cortes septentrionales y la circulación de miniaturistas entre ambas vertientes de los Pirineos.

Bajo el pontificado de Benedicto XIII hubo un aumento significativo de la presencia de iluminadores y copistas oriundos de la península ibérica que trabajaron al servicio de la corte pontificia, porque generalmente los miembros de la nunciatura que hacían los encargos compartían la misma nacionalidad que los artistas (Manzari 2006, 273). Rafael Destorrents sin duda el artista más relevante de la primera fase del Gótico Internacional en Cataluña es un testimonio notable de este fenómeno.

Los monarcas de la Corona de Aragón también adquirieron códices en el mercado del libro aviñonés. El duque de Montblanc, futuro rey Martín I de Aragón, en 1396 requirió la obtención de manuscritos con el fin de abastecer la recién creada biblioteca de la cartuja de Valldecrist. El mismo soberano escribía al papa Benedicto XIII en 1406, solicitándole una compilación de Séneca en dos volúmenes, de la que se ignora si contenía imágenes miniadas (Rubió 1908, 340-342) (Jullien de Pommerol, Monfrin 1991, 61).

Un ejemplo evidente de la permeabilidad mantenida entre las creaciones artísticas del entorno de Aviñón y los miniaturistas catalanes aparece en un misal iluminado en la zona meridional francesa para un religioso integrante de la curia cismática del Papa Benedicto XIII (Città del Vaticano, BAV, S. Maria Maggiore 106) (Planas 2018, 553-585). El artífice responsable de la iluminación de este manuscrito conoce el nuevo vocabulario artístico de las cortes septentrionales francesas, asimilado por los artistas del Principado de Cataluña. Las analogías estilísticas se hacen patentes a través de las iniciales que categorizan el contenido litúrgico del misal, próximas al relato de Haitón de Córico debido a la aplicación de rasgueos y filigranas extendidos por los márgenes del folio y el espacio liberado entre las columnas de escritura. El campo de las letras capitales ornamentado con un dibujo de palmetas es otra de las señas de identidad. Los rasgos formales son análogos a los advertidos en los códices más relevantes de la primera generación del gótico Internacional catalán, entre los que destacan el Misal de Santa Eulalia (Barcelona, Arxiu capitular, ms. 116) (1403) y el Breviario del rey Martín el Humano (París, BnF, ms. Rothschild 2529) (c. 1400) (Fig. 12). El breviario en dos volúmenes (Città del Vaticano, BAV, Ross. 125, pt. I-II) conjuga la intervención de artistas partícipes del universo figurativo francés, flamenco, italiano y de manera específica de la Corona de Aragón, reconocible por la utilización del tipo de iniciales descritas, dispuestas en el calendario y en otras partes del códice (Manzari 2006, 299-325) (Manzari 2014, 195-205). El tono ecléctico del breviario es una muestra de la especialización de los artífices del libro y de la convergencia de artistas con culturas visuales diferentes en la confección de manuscritos.

Fig. 12 Misal de Santa Eulalia, Barcelona, Arxiu Capitular, ms. 116, f. 38v, © Catedral de Barcelona. Drets reservats. Prohibida la reproducción total o parcial.

Fig. 12 Misal de Santa Eulalia, Barcelona, Arxiu Capitular, ms. 116, f. 38v, © Catedral de Barcelona. Drets reservats. Prohibida la reproducción total o parcial.

Si dirigimos nuestra mirada hacia las letras capitales polícromas que decoran La Fleur des Histoires (Madrid, BNE, mss/2452) de nuevo las afinidades deben establecerse con el Misal de la curia romana (Città del Vaticano, BAV, S. Maria Maggiore 106), iluminado para un promotor de la Corona de Aragón vinculado con la corte pontificia de Pedro Martínez de Luna. Estas particularidades plantean la hipótesis de que el manuscrito de Haitón de Córico pudo ser elaborado en Aviñón para un promotor de la talla de Juan Fernández de Heredia, interesado por un texto que fascinaba y sigue fascinando al lector actual por las descripciones históricas, políticas y geográficas del lejano oriente. Este argumento cobra más sentido cuando se constata que el colofón es de idénticas características al ejemplar del monasterio de San Lorenzo de El Escorial (ms. Z-I-2), casuística que hizo sospechar a José Vives que el códice analizado sirvió de base para la traducción al aragonés (Vives 1927, 149).

La fortuna del manuscrito

Los reyes de la Corona de Aragón, del mismo modo que la sociedad coetánea sintió atracción por la lectura de La Fleur des Histoires. Por ejemplo, parece ser que Pedro IV de Aragón depositó una versión latina en la biblioteca del monasterio cisterciense de Poblet (1380). Su hijo y sucesor en el trono, Juan I, sintió verdadera predilección hacia los volúmenes que Juan Fernández de Heredia tenía preservados en el archivo-fortaleza de los hospitalarios en Caspe, predisposición manifiesta en una misiva dirigida el día 24 de marzo de 1396 a los priores de la Orden de San Juan en Aquitania, Auvernia, Toulouse y Saint-Gilles. En la epístola Juan I de Aragón transmitía sus condolencias a los religiosos por la muerte del Gran Maestre, para solicitar sin mayor dilación una serie de obras: “libros… titulatum Plutarcum, Cronicam magnam Ispaniae et Cronican Grecie et quendam alium librum vocatum dels emperadors” (Rubió 1899, 119-120; Trenchs 1993, 213-214). La muerte accidental del soberano a consecuencia de una caída de caballo mientras cazaba en Torroella de Montgrí (Girona), hizo que la biblioteca regia fuera legada a su hermano Martín I de Aragón. Y es precisamente en el inventario de los bienes catalogados a la muerte del rey (1410) donde consta La Fleur des Histoires de Haitón de Córico. Martín el Humano tenía un ejemplar en papel de la versión catalana descrito en estos términos: “Aci comença lo libre de la flor de les Istorias” y “un libre de pregamins gros en lenguatge francés qui tracte del pessatge d ultre Mar” (Massó 1905, 419 y 514).

Benedicto XIII apreció la colección de libros atesorada por el Gran Maestre. Ahora bien, el mayor usufructuario de los volúmenes originarios del escritorio aviñonés fue el marqués de Santillana19. Códices que en la actualidad forman parte de las colecciones de la Biblioteca Nacional de España, después de su paso por la librería de los duques de Osuna y del Infantado (Rocamora 1882; Schiff 1905). Íñigo López de Mendoza los compró en el transcurso de su estancia en la Corona de Aragón cuando ejercía el cargo de copero de Alfonso V de Aragón o quizás en un lapso cronológico posterior, una vez que se había trasladado definitivamente a Castilla. Las estrecheces económicas de la reina Margarita de Prades, segunda esposa de Martín I de Aragón, sobrevenidas a la muerte del soberano la obligaron a desprenderse paulatinamente de la librería real, aun cuando amaba los libros (Fort 1998; Juncosa, Navàs 2022, 254-320). La cancelación de las deudas contraídas por parte de los herederos legales del rey Martín y las costosas exequias celebradas en su honor, activaron la dispersión de los volúmenes y facilitó que ejemplares procedentes de la biblioteca de Fernández de Heredia fueran adquiridos por el marqués de Santillana20. Con el advenimiento de la dinastía Trastámara algunos códices procedentes de la antigua biblioteca regia pasaron a manos de Alfonso V de Aragón y de su consorte, María de Castilla. Entre ellos, un Valerio Máximo scrit en lengua aragonesa sobre pergamino, enumerado en el inventario de 1417, que se ha pretendido relacionar con el núcleo aviñonés de Juan Fernández de Heredia (Cacho 1997, 162).

Con respecto al códice objeto de este estudio, salvo la somera referencia legible en la relación de bienes clasificados a raíz del deceso de Martín I de Aragón, que cita un libro de pergamino grande titulado “Pasaje de Ultramar” en francés, no hemos hallado referencias precisas sobre su procedencia original. Descripción que desafortunadamente no se corresponde con el ejemplar analizado a causa de su reducido tamaño (285 x 212 mm). Las antiguas signaturas del manuscrito figuran en el verso de la cubierta (J-5) y (J. 63) y demuestran el ingreso en la colección en una fecha temprana, porque las identificaciones compuestas por letras simples y un número corresponden a la década de los años treinta del siglo XVIII. Además, verifican que el volumen estaba depositado en los armarios de la Biblioteca Real, siendo la más antigua J-5 sustituida más tarde por la etiqueta impresa J. 6321.

Conclusiones

Concluye nuestro discurso y el amplio conjunto de reflexiones realizadas acerca del ejemplar de La Fleur des Histoires (Madrid, BNE, mss/2452), códice que por primera vez ha sido relacionado con miniaturistas de origen meridional establecidos en la ciudad papal de Aviñón. El manuscrito copiado e iluminado a fines del siglo XIV o primeros años del siguiente es un testimonio del interés suscitado en la Corona de Aragón hacia un texto que contaba entre sus principales objetivos desempeñar una función propagandística, convertido a la postre en un relato literario, grato a un público culto interesado por el pasado mítico del Lejano Oriente.

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1 http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000048668 Biblissima: https://data.biblissima.fr/entity/Q273345 Desde estas líneas deseo hacer llegar mi agradecimiento a Irene Bueno y Francesca Manzari por invitarme a participar en el encuentro científico “The Papal court and the East: Information, Debates, Images 14th-15th centuries” organizado en la Università di Bologna los días 12 y 13 de junio de 2025.

2 Sin embargo, no fue la única obra escrita por un armenio. Daniel de Tabriz redactó un tratado apologético en defensa de su Iglesia: Bueno 2016, 154; Bueno 2022, 51-71.

3 El rey de Aragón solicitó al soberano armenio Oschin las reliquias de Santa Tecla. Con la intención de favorecer ese propósito le envió caballos y joyas: Basmadjian 1905-1908, 1-6; García Villada 1922, 41-50.

4 El Gran Maestre de la Orden de la Orden de San Juan estaba en Barcelona en junio de 1382, desde la Ciudad Condal viajó a Aviñón y en marzo de 1383 participaba en el primer Capítulo General con la finalidad de allanar las dificultades creadas por el Cisma de la Iglesia: Cacho 1997, 53-54, 150.

5 Sus vastos intereses culturales le llevaron a promocionar pinturas, construcciones arquitectónicas de la categoria del Castillo de Mora de Rubielos (Teruel), objetos de orfebreria, entre ellos el cáliz que debía ser donado a la iglesia parroquial de Caspe y su sepulcro bellamente esculpido en alabastro, destruido en 1936 con motivo de la Guerra Civil española: Cacho 1997, 185-205.

6 Ante su sobrino García Fernández de Heredia, arzobispo de Zaragoza, se vanagloriaba de los conocimientos que tenía de la lengua griega, pese a que supuestamente eran rudimentarios: Luttrell 1960, 401-407.

7 Si se desea conocer con detalle a los miniaturistas que intervinieron en la iluminación de los manuscritos encargados por Fernández de Heredia remitimos al excelente trabajo de Francesca Manzari del año 2006 y a las diferentes publicaciones posteriores de la misma investigadora, estudios que han sentado bases sólidas para futuras investigaciones: Manzari 2006, 276-284.

8 Bernat de Cabrera II nacido en Calatayud en 1298, murió decapitado en Zaragoza en 1364. Fue un excelente navegante que dictó Les Ordinacions del fet de la mar: Sobrequés 1961, 165-166. Sobrequés 1989, 107.

9 Las armas se blasonan del siguiente modo: cuartelado, primero y cuarto una cabra estante; segundo y tercero un sembrado de crucecitas que corresponden a la familia Cruïlles. Este emblema heráldico se reproduce en un pinjante de caballo (Foro de Numismática OMNI, 1ª mitad s. XIV): Fernández-Xesta 2021-2022, 204-207.

10 Otra posibilidad es la unión de Bernat de Cruïlles, señor de Peratallada y Begur con Gueraua de Cabrera en 1305, después de la muerte de su primera esposa. Sin embargo, el orden de los cuarteles sería Cruïlles-Cabrera.

11 Durante la segunda mitad del siglo XIII y la primera mitad del XIV los calígrafos ingleses fueron apreciados en el continente y sus huellas se rastrean en París, Orleans, Toulouse, Montpellier, Bolonia, etc. De forma similar al ejemplar ilerdense, el país de origen de estos escribas figura en el colofón. Dato que permite reconocer a Guillaume l’Anglais responsable de la copia de un Codex cum glossa ordinaria de Justiniano en Orleans (París, BnF, ms. latin 4523) (1262) o a Hugo Anglicus que dejó su testimonio en el colofón (f. 244r) de un Decretum Gratiani cum glossis. Bartholomaei Brixiensis (París, BnF, ms. latin 3896 1-2) (c. 1320) caligrafiado en Toulouse o Montpellier: Avril, Stirnemann 1987, 50, 89, 92.

12 Las obras encargadas por este prelado dejan entrever la existencia de un taller que iluminó parcialmente un breviario (Huesca, Archivo Capitular, ms. 10), un pontifical (Girona, Arxiu Capitular, ms. 93), más un segundo breviario conservado en el Archivo Capitular de Lleida (ms. Roda 12; Rc-0026) destinado a un promotor desconocido que formaría parte de la élite religiosa catedralicia: Planas 1995, 217-225.

14 Arnau de la Pena había elaborado para el mismo promotor un libro denominado “provonciarum magni imperatoris del Catay” de Marco Polo: Madurell 1960, 91.

15 Este manuscrito posee un lenguaje artístico similar al ejemplar de la Biblioteca Nacional de Austria (ms. 2623), de lo que se deduce la dependencia de un modelo común. Afinidades que ya fueron señaladas por François Avril y su equipo en el catálogo de manuscritos iluminados de la península ibérica integrados en la Biblioteca Nacional de Francia: Avril et al. 1982, 91-92.

16 La única ilustración del texto (f. 1r) ofrece la visión de Haitón de Gorigos en el campo de la letra inicial “E” inicio del primer capítulo del texto. El autor viste hábito premonstratense y la miniatura se atribuye al taller de Jean de Toulouse: Manzari 2006, 280.

17 Héthoum, príncipe de Armenia. Istores des parties dorient compile par le religiosus home fraire Hayton de lorde de premostre. — 1 [Texto. Acéfalo:].... de Mahomet uint en ce le pais il furent ... (f. lra) ... Ece sofist adire ores sur le passage de la terre sainte (f. 82 b). — 2. [Dedicatoria al papa Clemente V: Apres tout ce ie pri humilment ... (f. 82v b) ... longue uie beneuree li dont celui Deu qui uit e regne in secula seculorum. Amen (folio 82vb). — 3. Colofón: Ci fine le livre des istores des parties dorient compile par le religiosus home fraire Hayton de lorde depremostre segnor du cort e cosin girmains du Roi dermenie sur le passage de la terre sainte per le comendament du souverain peire notre segnor la postoile Clement V en la cite de Poiticrs le quel livre ie Nichole Falcon de tout escrit primerement en fransois si come le dit freiré Hayton me disoit desa bouce sans note examplare e de romans translate en latín. E celui livre ot notre segnor le pape. En lan notre segnor M.CCC.VII. an mois da ost. Deo gratias (f. 82 vb-83ra). s. XIV (1307). 2 + 83+ 1 ff., pergamino, + 6 hoj. de guardas (3 + 3), nueve cuadernos cuaternos y un quinterno. Papel, 285 x 212, caja de escritura 135 x 135, 2 columnas, 20 líneas. Enc: Pergamino con restos de correillas, s XV. Tejuelo: HIST. D’ORIENTE DE FR. OTÓN PREMOSTRE EN FRANQOIS. Olim.: J. 63. Diez cuadernos de ocho folios y el número 10 de diez folios: Inventario 1963, 439.

18 Agradezco a Diego Palombi el envío de este trabajo de investigación.

19 Con toda probabilidad, la Grant crónica de los conquiridores. Primera parte (Libros I-XI) (Madrid, BNE, mss/2211) perteneció al papa aragonés: Montaner 1997, 289-316; Gras y Docampo 2021, 258.

20 Por esta vía quedarían integrados en la colección del aristócrata castellano la traducción aragonesa de Tucídides (Madrid, BNE, mss/10801 y posiblemente otros libros de Heredia. Cacho 2002-2004, 1881-1900; Rodríguez 2022, 63; Juncosa, Navàs 2022, 254-320.

21 La Instrucción para formar el índice de los manuscritos de la Real Biblioteca, fechada el 12 de agosto de 1762, señala que la agrupación se hacía por materias, en armarios diferenciados por una o dos letras y un número correspondiente a la tabla. Este sistema de signaturas topográficas se mantendrá hasta el traslado de la colección a la sede actual del Paseo de Recoletos. Esta información ha sido facilitada gracias a la generosidad de María José Rucio Zamorano, jefa del Servicio de Manuscritos e Incunables de la Biblioteca Nacional de España.