Storicamente. Laboratorio di storia

Dossier

Sección Femenina. La Falange Católica

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Abstract

Our hypothesis about the causes of the permanence of the Sección Femenina of Falange throughout the Franco dictatorship focuses on the low political profile of the Sección Femenina; the uniformity of all the political-social sectors - including the opposition to Francoism - around the role of women in society, disregarding any proposal or debate about the liberation of; and thirdly, the cause that occupies the most attention, the identification of the Sección Femenina with the ideology of the Catholic Church, which assumes as its ideological-moral guide.

Introducción

La despedida-homenaje de Pilar Primo de Rivera en Medina del Campo con motivo de la disolución de Sección Femenina de Falange (en adelante SF), en 1977, dio pie a una recapitulación sobre la obra realizada por Falange, y más concretamente por su Sección Femenina:

Creíamos en la revolución y la buscamos rigurosamente (...) en esta revolución que se nos fue quedando a jirones, enzarzada en las dificultades y los equilibrios de quienes no acertaron a sumarse eficazmente al pensamiento joseantoniano, ni de prestar fidelidad al clamor de las necesidades de un pueblo dispuesto a movilizarse en una empresa colectiva.

Pero la Sección Femenina ha sido la excepción, probablemente la única excepción de estricta identidad con lo que José Antonio había soñado para nuestro pueblo (...)

Tenemos derecho a poder decirles a nuestros hijos y a nuestros nietos, que la Falange no fracasó, que ahí tienen la prueba[1].

Mientras las diferentes “familias” políticas del régimen se disputan su posición en el damero político controlado por Franco, la organización femenina de Falange, dirigida desde su creación en 1934 hasta su disolución en 1977 por Pilar Primo de Rivera, la hermana del “ausente”[2], mantuvo durante toda la dictadura su posición como representación e imagen política de las mujeres españolas.

En este texto planteamos nuestra hipótesis sobre las posibles causas de esta permanencia incólume de la SF, ajena a los vaivenes políticos tanto internos como externos al régimen. Entre ellas destacaríamos en primer lugar el bajo, casi nulo, perfil político de la organización femenina. Como segunda causa estaría la uniformidad de todos los sectores político-sociales en torno al papel de la mujer en la sociedad, desentendiéndose de cualquier propuesta o debate en torno a la liberación de la mujer y con ella su salida a la actividad pública. La tercera y última de las causas es la identificación de SF con el ideario de la Iglesia católica, que asume como su guía ideológico-moral. SF no quiso en ningún momento dar lugar a la más mínima duda sobre su catolicismo.

La exclusión de la actividad declaradamente política permitió a SF integrar en su discurso todos y cada uno de los elementos ideológicos del estado franquista, exaltando además a su figura central, el general Franco, y obviando cualquier tipo de disputa por un poder que jamás iban a alcanzar. Evidentemente, esta característica permitió el afianzamiento y la perdurabilidad de la organización. En todo caso, la razón última del éxito de SF tiene que ver con el inmovilismo del régimen en cuanto a la emancipación de la mujer española.

El peso político de Sección Femenina

Respecto de la primera de las causas referidas, SF tenía un escaso protagonismo político. El objetivo de la organización era devolver a la mujer al hogar. El modelo de mujer que difunde SF es el más tradicional: la mujer casada, de baja o media cultura, sin inquietudes políticas ni sociales más allá de su entorno inmediato y dedicada “como misión esencial” al cuidado de su casa y de su familia (Sánchez López 2007, 20).

Sección Femenina había surgido en 1934, un año después de la organización masculina, tras un intenso debate sobre la conveniencia de permitir la participación de la mujer en política. Finalmente se crea una Sección para que se integren las mujeres, con el objetivo de crear un cuerpo auxiliar de los varones, en años de dificultades y clandestinidad, integrado inicialmente por familiares y allegadas de los miembros masculinos del partido. Del mes de junio de 1934 es el primer manifiesto de llamamiento a la incorporación de la mujer a Falange (que había sido redactado por el propio José Antonio):

Nosotras, mujeres españolas, no sólo padecemos los males que a España entera alcanzan, sino que somos heridas directamente por efectos que a nosotras especialmente toca sufrir; asistimos al espectáculo de las angustias internas de las casas, acongojadas por los efectos de una economía injusta y absurda, y el fracaso espiritual de tantos hombres que tenemos cerca: padres, hermanos, maridos, hijos, a los que una época sin fe en Dios ni en España llenó de aridez y desaliento [3]

Se crea así una Sección Femenina absolutamente supeditada a la organización masculina, cuyas directrices básicas quedaron reflejadas en “Los 18 Puntos de la mujer de F.E.T. y de las J.O.N.S”, de entre los que extraemos los siguientes:

1. A la Aurora, eleva tu Corazón a Dios y piensa en un nuevo día para la Patria (...)

7. No olvides que tu misión es la de educar a tus hijos para el bien de la patria (...)

11. Procura ser tú siempre la rueda del carro y deja a quien deba ser su gobierno

12. No busques destacar tu personalidad. Ayuda a que sea otro el que sobresalga. (…)

18. Ninguna Gloria es comparable a la de haber dado todo por la Patria. Mujer que aún tienes influencia por tu exquisita feminidad sobre el hombre, si quieres cumplir este plan, la Patria, una vez más, deberá a ti no sólo su salvación, sino su prosperidad. Ánimo mujer, a cumplir ignoradamente y en silencio tu nueva y gloriosa misión.

Sección Femenina se convierte en la única organización política femenina. Son por tanto la vanguardia fascista que pretende dirigir a las masas de mujeres. Unas mujeres que en términos generales no entienden su mensaje más allá de los valores clásicos y tradicionales en los que se ha mantenido secularmente a la mujer española.

Tras la victoria franquista en julio de1939 Franco encomienda a SF la formación de la mujer española en los valores patrióticos y espirituales del régimen. En su artículo 1º el Decreto de 28 de diciembre de 1939[4] “sobre funciones de la Sección Femenina de Falange Española Tradicionalista y de las JONS” establece que corresponde a este organismo del Partido “la formación política y social de las mujeres españolas en orden a los fines propios de Falange”.

Si bien el discurso oficial habla de formación política y social, la realidad distaba mucho de cumplir con esas funciones. Tanto la escasa formación política de los cargos y las afiliadas de SF, como el absoluto desinterés de las mujeres españolas centró la formación en el objetivo fundamental ya citado anteriormente: la formación para el hogar. Para Falange el lugar natural de la mujer es el hogar, en el que ejercer las funciones de esposa y madre. Estos elementos integran la Familia, entendida como uno de los pilares de la sociedad orgánica fascista en la que fomentar y perpetuar el ideal de la tradición conservadora y en la que queda plasmado el orden social a través de su propio orden jerárquico, cuya cúspide ocupa el cabeza de familia.

Estas teorías emanan del mensaje de la iglesia católica. El Papa Pío IX, en su Encíclica Casti Connubi de 31 de diciembre de 1930, reiteraba el deber de obediencia de la mujer al marido en el matrimonio y combatía la emancipación de la mujer.

Finalmente, robustecida la sociedad doméstica con el vínculo de esta caridad, es necesario que en ella florezca lo que San Agustín llamaba jerarquía del amor, la cual abraza tanto la primacía del varón sobre la mujer y los hijos como la diligente sumisión de la mujer y su rendida obediencia, recomendada por el Apóstol con estas palabras: “Las casadas estén sujetas a sus maridos, como al Señor; porque el hombre es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la Iglesia”[5].

La familia, una de las unidades naturales de convivencia del estado corporativo, es el espacio destinado a las mujeres. Una familia cristiana, ratificada por la legislación civil que convertía a la mujer en un ser obediente, dependiente y sujeto al marido. El régimen reinstaura el Código Civil napoleónico que establece en su articulado la “obediencia al marido” (artículo 57), que a su vez es “el administrador de los bienes de la sociedad conyugal” (artículo 59).

El hogar que postula SF se identifica con el descanso del guerrero, un espacio al que el marido regresa después de la dura tarea que a diario desempeña como sustento de la familia. El hombre ha de tener un hogar en el que pueda sentirse el dueño y señor, donde pueda relajarse, pero también donde volcar su prepotencia o su ira y descargar así las tensiones de sus difíciles condiciones laborales. Es una forma de lograr una cierta paz social y rebajar la conflictividad, dándole a los de abajo un espacio donde poder ser los de arriba, donde poder ser el que manda, el jefe.

La SF tuvo dificultades para el arraigo social más allá de las grandes ciudades. Se trataba de mujeres de la burguesía urbana alejadas de la realidad social de la mayoría de las mujeres españolas. También es cierto que es difícil llegar a las mujeres cuando las estas recluyendo en el espacio doméstico, donde se encuentran aisladas de la vida social. SF intenta llegar a las niñas y a las jóvenes, para prepararlas para el matrimonio. Consiguen hacerse un hueco en la enseñanza pública a través de la introducción en el currículo de las asignaturas de Hogar y de Educación Física[6], impartida por instructoras de SF. También se hicieron responsables del Servicio Social de la mujer, obligatorio para todas las mujeres solteras entre los 17-35 años. El material docente editado por SF evidencia la tradición conservadora-católica que las inspira:

El trabajo doméstico es el trabajo más conforme a la naturaleza y al destino de la mujer. El hombre y la mujer deben realizar su destino, pero deben realizarlo conforme a su naturaleza, que es diferente.

Y de obligaciones tan diferentes, con arte maravilloso y como se hace en la música con diversas cuerdas –nos dice fray Luis de León en “La perfecta casada”-, hizo Dios una perfecta y dulce armonía, para que cuando el marido estuviera en el campo, la mujer asista en la casa (Enciclopedia Elemental 1969).

El discurso sobre el ideal femenino propagado por SF forma parte de la idea de regeneración ideológica y moral y de restauración del orden, necesarios tras la deriva ideológica vivida en España y en Europa en el primer tercio del siglo XX, que tiene su culminación en el caso español en la experiencia republicana. El voto femenino, el matrimonio civil, la ley de divorcio, o el proyecto de ley del aborto son algunos de los importantes avances logrados durante la II República española en el camino hacia la emancipación de las mujeres. Logros que, por otra parte, debemos poner en relación con la lucha del activismo feminista desde los tiempos de la Revolución Francesa. El discurso emancipador femenino tuvo que hacer frente al cuestionamiento sobre las cualidades racionales de las mujeres en base a su inferior categoría moral e intelectual. Revolucionarios, ilustrados, liberales o socialistas, todos ellos negaron para las mujeres los derechos y libertades reconocidos para los hombres.

Entroncamos aquí con la segunda causa de la larga vida de SF, la uniformidad de todos los sectores político-sociales en torno al papel de la mujer en la sociedad, desentendiéndose de cualquier propuesta o debate en torno a la liberación de la mujer y con ella su participación en la actividad pública.

Dejando fuera de este texto el análisis sobre el nivel de conciencia feminista entre las organizaciones de izquierda, durante la dictadura la izquierda relegó la cuestión de la emancipación de la mujer escudándose en lo que se denominaba “el enemigo principal”, es decir Franco y su régimen. Acabar con el régimen era el objetivo central y sólo después se atendería a otras cuestiones.

Por su parte, las fuerzas de derechas, Falange y su SF, reivindicaron su antifeminismo, su lucha contra el movimiento emancipador de las mujeres. La necesidad de corregir la transformación de seres pasivos en activos lograda por el movimiento feminista en la particular coyuntura de la Primera Guerra Mundial[7] era recordada por el ideólogo falangista Dionisio Ridruejo en uno de sus discursos pronunciado en un Consejo Nacional de SF:

Así, en Europa, el hecho bélico de 1914-1918 determina la irrupción de la mujer en la vida. Irrupción que pilló desprevenida a la vida, y sobre todo a la mujer. Vienen las mecanógrafas, las secretarias, las empleadas, las peliculeras; lotes de mujeres obligadas a ganar su vida, a vivir independientes. Viene el drama, porque la mujer, por su propia naturaleza, existe para vivir en dependencia, y su vida sólo tiene sentido y realidad cuando trasciende a otra vida. Ese drama, americano y europeo, ahora se sufre en España. No cerremos los ojos a la realidad, porque sólo viéndola y reconociéndola podremos, en cierta medida, limitarla (Fernández Jiménez 2008, 159).

El discurso sobre la inferioridad femenina y la subordinación al varón era más que frecuente en los textos de SF. Célebres son las palabras pronunciadas por su Jefa Nacional Pilar Primo de Rivera en el primer Consejo del Sindicato Español del Magisterio (S.E.M.) en las que aseguraba que:

Las mujeres nunca descubren nada; les falta, desde luego, el talento creador, reservado por Dios para inteligencias varoniles; nosotras no podemos nada más que interpretar, mejor o peor, lo que los hombres nos dan hecho[8].

O las de su Regidora de Juventudes, Carmen Werner, afirmando que

Nada complace tanto a la psicología masculina como la sumisión de la mujer, y nada complace tanto a la psicología femenina como la entrega sumisa a la autoridad masculina.

[...] Propiciar a los hijos el poder que necesitarán para ser luego el padre de familia, el patriarca, el director. [...] Enseñarles a que protegiesen a la mujer como cosa suya y a que la cuidasen como un ser subordinado y complementario a él (Werner 1954, 55-57).

La concepción de la mujer dependiente, apéndice del hombre, deviene de la herencia católica que muestra a Eva como costilla de Adán y como artífice del pecado original. El relato bíblico se aprendía en las escuelas franquistas a través de los libros escolares, en los que Eva formaba parte del triunvirato de mujeres que aparecía en ellos: Eva, Isabel la Católica y Santa Teresa de Jesús, patrona de la Sección Femenina.

Identificación de Sección Femenina con el ideario católico

Enlazamos aquí con nuestra tercera causa, la identificación de SF con el ideario de la Iglesia católica, que asume como su guía ideológico-moral.

Pilar Primo de Rivera llega a Falange de la mano de su hermano José Antonio – ambos son hijos del general Miguel Primo de Rivera, artífice de la dictadura de 1923 –. José Antonio había entrado en política para reivindicar la figura de su padre. Pilar es una fiel seguidora de su hermano y la muerte de este hará que su figura cobre un valor casi místico.

José Antonio, aunque era partidario de la separación de Iglesia y estado, nunca pretendió emanciparse de la tradición católica y siempre afirmó su catolicismo. Para José Antonio ser español no significa solo haber nacido en un lugar concreto del globo sino ser llamado a la empresa que realizó España en la historia universal. La nación se justifica por su misión, consistente en defender en el mundo la preeminencia de los valores cristianos occidentales. La catolicidad de España es «la unidad de destino en lo universal». El capítulo octavo de los Puntos Iniciales de Falange hace referencia a la cuestión “espiritual”:

Lo espiritual ha sido y es el resorte decisivo en la vida de los hombres y de los pueblos. Aspecto importante de lo espiritual es el religioso [...]

La interpretación católica de la vida es, en primer lugar, la verdadera; pero, es además históricamente, la española.

Por su sentido de Catolicidad, de Universalidad, gano España al mar y a la barbarie continentes desconocidos. Los ganó para incorporar a quienes los habitaban a una empresa universal de salvación.

Así pues, toda reconstrucción de España ha de tener un sentido católico.

Podemos encontrar una actitud similar en Pilar, cuya misión era difundir el «modo de ser que nos enseñó José Antonio» con «espíritu misionero y nacionalsindicalista» y obrando siempre «conforme a la ley de Dios y a las órdenes nacionalsindicalistas que recibimos de Franco»:

La Religión católica es la clave de nuestra historia. La SF no solo recoge con entusiasmo esta afirmación sino que en su labor formativa tiene una misión que realizar en la obra de fomentar el espíritu religioso y de desterrar de entre las mujeres españolas la ignorancia con respecto a las verdades fundamentales de nuestra Religión[9].

Esta posición joseantoniana respecto de la cuestión religiosa no era compartida por todos los miembros de Falange. La confrontación entre estos sectores críticos y la Iglesia dio lugar a cierta conflictividad que va a verse aumentada tras la basculación del régimen franquista hacia el lado de la Iglesia, sobre todo tras la derrota del eje y la necesidad de la aceptación internacional. La Falange Femenina queda fuera de esta problemática, manteniendo durante toda la dictadura sus buenas relaciones con el estamento religioso, siendo conscientes de que no pueden competir con el poder y la influencia de la Iglesia sobre las mujeres españolas. Encarnación Jiménez señala que SF es una organización que bebe de dos fuentes: la doctrina falangista y la doctrina católica, siendo esta última la de mayor arraigo social y finalmente la que se impuso sobre varias generaciones de mujeres (Jiménez 1981, 15).

Resulta interesante analizar la creación y la permanencia en el tiempo – toda la dictadura[10] – de esta organización dado que, como hemos visto, las organizaciones políticas de mujeres no estaban bien vistas y dado que la Iglesia tenía ya sus propias organizaciones femeninas, compuestas por religiosas o por seglares, para realizar su labor social y apostólica. Por qué se mantiene SF y cuál es su relación con la Iglesia?

Como ya hemos señalado, SF asume la catolicidad de España y se suma a la tarea de la recatolización de las mujeres españolas. Cumple con los rituales religiosos (rezos, misas, sacramentos, ejercicios espirituales) y difunde los principios morales de la iglesia: abnegación, recato, decoro, asexualidad. Cuenta además para ello con un nutrido cuerpo de asesores religiosos que aportan numerosa literatura a las publicaciones, libros y revistas de formación de SF.

Justo Pérez de Urbel, benedictino consejero del Movimiento Nacional y procurador en Cortes, fue asesor nacional de Religión de SF hasta 1977, y también director espiritual de Pilar durante 40 años. Según relata Zabala, la hermana de José Antonio se dirigió por carta a Pérez de Urbel el 17 de mayo de 1938 para hacerle una proposición formal de colaboración, en principio para una escuela de jefes que tendría lugar en Málaga. Le requería para enseñarles liturgia, Antiguo y Nuevo Testamento, cantos gregorianos o el Oficio de la Virgen, pero todo se resumía en esto: «Formar a las camaradas para que sean auténticamente católicas».

El objetivo último es la conformación y difusión del modelo de mujer-madre, suministradora de hijos para la patria. La sensualidad y el deseo estaban imbuidos de pecado, por lo que la mujer debía ver el sexo como algo relacionado con la maternidad. Como señala Cotín en su artículo «La mujer cristiana» de la Revista Consigna, dedicada a la formación de las maestras, «su maternidad ya no será instinto sino deber, y al mismo tiempo expiación; su relación con el esposo ya no será carnalidad o mero contrato jurídico, sino misión a cumplir»[11].

La sexualidad no era algo propio de las mujeres, al menos de aquellas que quisieran ser socialmente aceptadas. Nada bueno podía esperarse de aquellas mujeres que no siguieran las normas morales establecidas por la iglesia:

La mujer sensual tiene los ojos hundidos, las mejillas descoloridas, transparentes las orejas, apuntada la barbilla, seca la boca, sudorosas las manos, inseguro el paso y triste todo su ser. Espiritualmente, el entendimiento se oscurece, se hace tardo a la reflexión; la voluntad pierde el dominio de sus actos y es como una barquilla a merced de las olas; la memoria se entumece. Solo la imaginación permanece activa, para su daño, con la representación de imágenes lascivas, que la llenan totalmente. De la mujer sensual no se ha de esperar nada serio, idea grave, labor fecunda, sentimiento limpio, ternura acogedora[12].

Iglesia y SF se ocuparon de transmitir a la mujer el sentimiento de “culpa” de la mujer pecadora e inductora del pecado de los hombres, como reflejaba el relato bíblico. De ahí la necesidad de las mujeres de purgar su culpa colectiva, de convertirse en las baluartes de la moralidad.

Sabes que existen los vicios, que existen las pasiones, que existen los amores prohibidos; pero, todo ello, es lo más triste, feo y pecaminoso de la humanidad. Todo ello está reñido con tu anhelo de perfección, de limpieza moral; todo ello está reñido con tus ilusiones[13].

Cumple por lo tanto SF con la función de controlar la moralidad de la mujer española, siguiendo las directrices de la doctrina de la iglesia. Parecía la organización adecuada para ello, dada su presencia en la formación de los sectores más jóvenes de la población femenina a través de las asignaturas de Hogar y Educación Física, en la enseñanza reglada, y del Servicio Social.

La propaganda del régimen muestra de continuo la buena sintonía entre SF y la jerarquía católica, siempre presente para respaldar y amparar los actos y las actividades de SF. En todo caso, parece que mantuvieron algún nivel de conflictividad relacionada con las aportaciones de “modernidad fascista” de SF, como la práctica deportiva. La iglesia se muestra en contra de una actividad que considera inmoral en tanto en cuanto es una práctica que muestra el cuerpo femenino, mientras que para SF es una actividad que mejora la salud y la fortaleza de las futuras madres, en consonancia con las corrientes higienistas del fascismo. El problema se resuelve con la utilización de prendas escasamente deportivas pero sumamente recatadas –los famosos “bombachos”- y por supuesto con una práctica deportiva de muy baja intensidad.

Sección Femenina debe repartirse con el resto de las organizaciones católicas femeninas, religiosas o seglares (Acción Católica), los campos en los que ambas confluyen: educación y beneficencia. SF debe plegarse ante el aplastante poderío que posee la Iglesia católica en cuanto a su influencia entre el género femenino en España, dada su tradición secular en el mundo de la educación femenina y en las tareas de beneficencia. Iglesia, beneficencia y mujer forman el clásico triángulo del que las mujeres se han visto obligadas a formar parte, pues desde siempre han sido las más pobres de entre los pobres.

Conclusiones

Las mujeres falangistas no pudieron competir con la Iglesia, y su nivel de penetración entre la población femenina fue infinitamente menor. SF no logra generar un partido de masas, pero aun así sus éxitos son relevantes:

- Consiguen mantener una organización de mujeres que si bien formaba parte del Movimiento, mantenía una cierta autonomía. En términos generales esta autonomía no supuso más que la permisividad del régimen para que las chicas de Falange organizaran “sus cosas”. Pero en algún caso dio también lugar a la aparición de algunas mujeres que canalizaron la actividad femenina fuera del hogar hacia posturas más críticas con la situación de la mujer en la dictadura, abandonaron SF y se implicaron en reivindicaciones feministas.

- Consiguen introducirse en la educación reglada y en el Servicio Social obligatorio y difundir su mensaje de esferas separadas: hombre = actividad pública, mujer = actividad doméstica, con un éxito profundo y arrollador que lo ha hecho muy difícil de erradicar pese al tiempo transcurrido.

- Consiguen aportar un componente de justicia social al régimen gracias a su intensa labor de propaganda, que no realizan las organizaciones de mujeres vinculadas a la Iglesia. SF se integra en los canales de propaganda del régimen para difundir una obra social que ha quedado para la historia reflejada en sus propias fuentes: prensa, revistas, noticiarios, documentales. Se hace necesario continuar la investigación sobre estas actividades de SF con objeto de contrastar fehacientemente la labor llevada a cabo y los auténticos resultados obtenidos.

- Y sobre todo, consiguen perdurar en el tiempo. SF y su jefa nacional Pilar Primo de Rivera se mantienen hasta 1977, conservando sus principios con mínimas reformas que reflejan no tanto su voluntad de cambio sino su capacidad, como la del régimen y como la de la propia iglesia, de adaptarse a nuevas circunstancias nacionales e internacionales. Cómo ha sido esto posible? Porque se mantiene una organización política de mujeres? Porque no es desbancada o sustituida por alguna otra organización directamente perteneciente a la Iglesia?

Desde nuestro punto de vista su creación y su perdurabilidad en el tiempo se deben a la necesidad de politizar la cuestión femenina. La tarea realizada por las mujeres feministas desde el siglo XIX y principios del XX, llegando a subvertir el orden establecido al conseguir el acceso de las mujeres a los estudios superiores y al mundo profesional, el derecho de sufragio y sobre todo el derecho al divorcio, hacían peligrar seriamente el orden social tradicional impuesto por el patriarcado y su adalid espiritual: la Iglesia católica. Las mujeres habían logrado ya hacer su entrada en la esfera pública. Se hacía por tanto indispensable aplicar una solución política a un problema político. Lo personal es político.


Bibliografía

  • Enciclopedia Elemental. 1969. Madrid: Sección Femenina de FET de las JONS.
  • Fernández Jiménez, Mª Antonia. 2008. Pilar Primo de Rivera. El Falangismo femenino. Madrid: Síntesis.
  • Jiménez, Encarnación. 1981. “La mujer en el Franquismo. Doctrina y Acción de la Sección Femenina.” Tiempo de Historia 83: 4-15.
  • Otero, Luis. 1999. La Sección Femenina. Madrid: EDAF.
  • Sánchez López, Rosario. 2007. Entre la importancia y la irrelevancia. Sección Femenina: de la República a la Transición. Murcia: Consejería de Educación y Cultura.
  • Werner, Carmen. 1954. Convivencia Social. Madrid: Delegación Nacional de Sección Femenina de FET de las JONS.

Note

1. Homenaje a Pilar Primo de Rivera. Castillo de la Mota. Medina del Campo, 7.V.1977, Madrid: Almena, 1977. Cito por Sánchez López 2007, 88.
2. José Antonio Primo de Rivera, líder de Falange fusilado en los primeros meses de la Guerra Civil (1936-1939).
3. Revista Y, abril 1938.
4. BOE n. 363 de 29 de diciembre de 1939.
5. Carta Encíclica Casti Connubii del Papa Pío XI sobre el matrimonio cristiano. Dado en Roma el 31 de diciembre de 1930.
6. Orden de 16 de octubre de 1941 por la que se establecen en todos los Centros de Primera y Segunda Enseñanza las disciplinas de Educación Política, Física y Deportiva y las de Iniciación en las Enseñanzas del Hogar, bajo la inspección y vigilancia del Frente de Juventudes, BOE de 18 de octubre de 1941.
7. En el primer tercio del siglo XX acontecimientos como la Primera Guerra Mundial, que supuso la masiva incorporación de las mujeres a los puestos de trabajo de los que se ausentaron los varones, o la Revolución Rusa y sus teorías emancipadoras, tuvieron enorme influencia en la lucha por la emancipación de las mujeres.
8. “Conferencia de la delegada nacional de Sección Femenina. La misión de la mujer en la vida.” ABC, febrero 2 (1943): 7.
9. Sección Femenina, Anuario de 1944. Cito por Otero 1999, 55.
10. Sección Femenina es desmantelada al tiempo que el resto de las organizaciones del Movimiento tras la muerte de Franco. En todo caso, sus integrantes, incluida su jefa nacional Pilar Primo de Rivera (fallecida en 1991), se mantienen organizadas bajo una nueva denominación: Nueva Andadura, que se mantuvo en activo hasta el año 2006.
11. Cotín, José Manuel. 1953. “La mujer cristiana.” Consigna, 23.
12. Padre García Fígar, Medina. Revista de la Sección Femenina, agosto 1945. Cito por Otero 1999, 49.
13. Economía doméstica, Madrid: Delegación Nacional Sección Femenina, 1968. Cito por Otero 1999, 49.